La primera vez que vine a esta isla, en viaje de placer, tuve la oportunidad de conocerla en muy pocos días. No hace falta decir que quedé fascinada por los bellos y variados paisajes, la gastronomía canaria, vistosos jardines y su gente.
Cuando me vine a residir, tuve la ocasión de ir conociendo más a los canarios. Me invitaron a unas cuantas reuniones y una de las primeras cosas que pude notar es que “los canarios me volvían loca” pues todos quieren hablar a la vez. ¡Si parecen loros! Y si no los escuchas mientras otros dos o más también te están hablando te dan palmaditas en el brazo para llamar tu atención.
La diferencia lingüística ha sido un inconveniente para mí. Pese a hablar el mismo idioma hay grandes diferencias. Cada vez que me encontraba con alguien me decía: “¿Qué paso?, a lo que yo contestaba: “Nada, que va a pasar”, pues lo entendía en forma literal. Ahora sé que es una forma de decir “Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estás? Y no nos olvidemos de las muy típicas expresiones “ñó”, “mi niña”, “muchacha”, “chachi”, etc. Otra expresión que me deja flipando es “te veo al mediodía”. Tenía la impresión que el mediodía es a las 12 pm. Pero he comprobado que con mediodía se refieren a la hora de comer, con suerte de 1 a 4 pm. Luego de seis años viviendo aquí me he acostumbrado y ahora me es muy natural.
Ni que decir del carácter alegre y divertido de los canarios, a pesar de que en la ciudad se encuentran muy pocos sitios de entretenimiento o diversión. Eso sí, al que le gusta, los Carnavales los vive a tope y realmente es una de las fiestas más guapas que he visto.
No quiero dejar de mencionar la conducta social frente a los conciertos. El contacto con el escenario es prácticamente directo, la gente canta y baila y se venden refrescos o bebidas alcohólicas en el mismo local. Por supuesto que no falta el soplapo… de turno que por un polvo se monta a la chica en hombros jodiendo a los de atrás. Disfrutas de la buena música, en ocasiones gratis, algo impensable de donde yo vengo, y con tus amigos decides comer algo. Encontrarás vasos descartables, colillas y papeles mientras te encaminas hacia la salida, que de ser un recinto cerrado estará a tope de botellas de plástico. Si consigues salir ¡cuidado donde pisas! Porque o te llevas de recuerdo un chicle en la suela del zapato o te haces acreedor a ser un buen candidato para sacarte el euromillón porque con la cagada de perro que has pisado, gracias a la excelente disposición a la flojera del pijotero vecino de la zona.
En plena celebración no puede faltar la pregunta habitual ¿ya te has acostumbrado aquí en Canarias? Yoooo, que puedo decir, resaltar las cosas buenas, las bellas personas que he encontrado en este nuevo camino de mi vida. Es muy cansado repetir y difícil de explicar que no se puede olvidar el pasado, los antiguos amigos, la familia, tus costumbres y la gastronomía a la que estas acostumbrado. Y si me hacen comparar pues solo puedo decir que lo que más me ha costado superar es que España tenga una administración pública fantástica, que marcha peor que la del tercer mundo.
Pero estoy acostumbrada a Canarias, siiiiiiiiiii hombre, gracias a los canaritos.
La diferencia lingüística ha sido un inconveniente para mí. Pese a hablar el mismo idioma hay grandes diferencias. Cada vez que me encontraba con alguien me decía: “¿Qué paso?, a lo que yo contestaba: “Nada, que va a pasar”, pues lo entendía en forma literal. Ahora sé que es una forma de decir “Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estás? Y no nos olvidemos de las muy típicas expresiones “ñó”, “mi niña”, “muchacha”, “chachi”, etc. Otra expresión que me deja flipando es “te veo al mediodía”. Tenía la impresión que el mediodía es a las 12 pm. Pero he comprobado que con mediodía se refieren a la hora de comer, con suerte de 1 a 4 pm. Luego de seis años viviendo aquí me he acostumbrado y ahora me es muy natural.
Ni que decir del carácter alegre y divertido de los canarios, a pesar de que en la ciudad se encuentran muy pocos sitios de entretenimiento o diversión. Eso sí, al que le gusta, los Carnavales los vive a tope y realmente es una de las fiestas más guapas que he visto.
No quiero dejar de mencionar la conducta social frente a los conciertos. El contacto con el escenario es prácticamente directo, la gente canta y baila y se venden refrescos o bebidas alcohólicas en el mismo local. Por supuesto que no falta el soplapo… de turno que por un polvo se monta a la chica en hombros jodiendo a los de atrás. Disfrutas de la buena música, en ocasiones gratis, algo impensable de donde yo vengo, y con tus amigos decides comer algo. Encontrarás vasos descartables, colillas y papeles mientras te encaminas hacia la salida, que de ser un recinto cerrado estará a tope de botellas de plástico. Si consigues salir ¡cuidado donde pisas! Porque o te llevas de recuerdo un chicle en la suela del zapato o te haces acreedor a ser un buen candidato para sacarte el euromillón porque con la cagada de perro que has pisado, gracias a la excelente disposición a la flojera del pijotero vecino de la zona.
En plena celebración no puede faltar la pregunta habitual ¿ya te has acostumbrado aquí en Canarias? Yoooo, que puedo decir, resaltar las cosas buenas, las bellas personas que he encontrado en este nuevo camino de mi vida. Es muy cansado repetir y difícil de explicar que no se puede olvidar el pasado, los antiguos amigos, la familia, tus costumbres y la gastronomía a la que estas acostumbrado. Y si me hacen comparar pues solo puedo decir que lo que más me ha costado superar es que España tenga una administración pública fantástica, que marcha peor que la del tercer mundo.
Pero estoy acostumbrada a Canarias, siiiiiiiiiii hombre, gracias a los canaritos.
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on sábado, 26 de abril de 2008
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